Latinoamérica ha sido el resultado de caras contiendas, grandes desafíos y victorias efímeras, un continente forjado por luchas incontenibles, azotado a su vez por desastres indiscriminados, males convertidos en autenticas pandemias del continente. Si bien muchos de estos, han sido productos de “malas importaciones” el principal mal que ha afectado la región más sensible de la conciencia social latinoamericana incluso de tiempos ulteriores a la conquista ha sido el escepticismo, que es entre otros términos la incapacidad de creer en nuestras propias facultades y las de los demás. El escepticismo crece a cifras alarmantes, estadísticamente hablando podría estar cerca del 99% de la población latinoamericana en edad de discernir. Es el desencadenante de peores defectos como la involuntad y el pesimismo que erradamente suele considerarse como una justificación a la carencia del medio. Esta cifra no obedece a sondeos organizados, bastaría solo con mirar la realidad de todos nuestros pueblos y solo entendiendo las causas inmediatas se podría entender o aceptar el por qué de tan alto índice de escépticos en Latinoamérica.
El escepticismo vendría a ser una de las utopías latinoamericanas debido a su incidencia y sus profundas raíces históricas, pero ¿Por qué el escepticismo debería ser una problemática tan preponderante en el pueblo latinoamericano? Porque empezando es una utopía cambiar la conciencia de un pueblo de tantos contrastes y sobre todo por la inmediata necesidad que tiene el pensamiento y la voluntad latinoamericana de encontrar independencia y desarrollo.
La única manera de abordar una problemática que suele ignorarse por su común y generalizada recurrencia es concienciando, en primer lugar, al pueblo latinoamericano de sus graves repercusiones y segundo, analizando sus marcados orígenes y pésimas consecuencias, tangibles solo si se considera que la gran mayoría de problemas latinos surgen de su pensamiento colectivo.
CONCIENCIAR SOBRE LOS PROBLEMAS
La base de las ideas es el libre pensamiento y el pilar de un libre pensamiento saludable es el entendimiento que a su vez se apoya en el razonamiento, el estudio y el efecto de las dos, la crítica. El libre pensamiento y el entendimiento son los mecanismos de concienciar. Todo pueblo o comunidad tiene un pensamiento colectivo más o menos libre que es el conjunto de ideas y semblanzas de intercambio. El pensamiento del pueblo latinoamericano es bastidor de grandes ideas pero también sufre por sus abismales brechas, siendo el escepticismo la más relevante, sopesar que se trate de un “costumbrismo”, un “mal hábito mental” al que hemos aceptado por antonomasia. El escepticismo obedece a una carencia de logros y resultados satisfactorios, surge entonces de las experiencias negativas, el fracaso. La inejecución, las rupturas, la mala administración, el individualismo etc. En el caso histórico latinoamericano nace de la amarga experiencia de nuestros pueblos, gozando a su vez de esa ventaja, de compartir de problemáticas comunes razón por la cual la necesidad de atender el llamado a la unidad del pensamiento entendiendo y aceptando las divergencias, siendo solo posible al unificar ideas acerca de ellas. El escepticismo de nuestro pueblo coarta la libertad de pensamiento y expresión, la demanda de los derechos, de jugar un papel activo en el gobierno, nos empuja al individualismo, genera injusticias sociales, alimento de guerras y luchas innecesarias, retardante de la educación y del progreso, nos arrebata la identidad, genera nocivas dependencias, nos destruye.
Por otro lado el pueblo latinoamericano ha despertado más que cualquier otra nación ante las problemáticas sociales; latentes son las ideas e ideales, el pensamiento, las soluciones, pero el escepticismo que es matriz de peores vicios como la desidia, la involuntad nos impide llevarlos más allá de la tinta o las palabras. Subestimar nuestras capacidades por miedo o por desconocer su práctica efectividad, de eso se trata el escepticismo latinoamericano y de no ser considerado su poder y abrumadora incidencia el pensamiento social de nuestros pueblos seguirá en su propio oscurantismo en pleno siglo XXI.
ENTENDIENDO LAS CAUSAS
1) Considerando a grandes rasgos sus causas históricas (Pues a mediados del siglo XIX cuando Europa y los Estados Unidos estaban en la punta de los avances científicos y técnicos. Ver: La revolución Industrial) algunos países en nuestro continente no habían logrado su independencia, por ende seguía la expropiación de la identidad cultural y la opresión que a su vez fue heredada a los gobiernos independistas. Mucho más antes, América vivía la destrucción inmisericorde de los pueblos nativos, el saqueo de sus riquezas culturales, el esclavismo, la “mita” (en el caso Colombiano) y la sistemática penetración de occidente y por último la post independencia, cuando Latinoamérica seriamente dañada por sus mala administración y su parcial colonización tuvo que depender de las técnicas y el conocimiento de Europa y Norteamérica para impulsar su crecimiento social, basado en la civilización occidental, lo que a lo largo de decenas de años ha generado perjudiciales disputas internas. El clima de Latinoamérica durante siglos ha estado plagado de constantes discordias empujadas por la sed de poder cuya causa principal ha sido a la ausencia en la unidad del pensamiento frente a la problemática. Semejantes tormentas y sequías han generado un pobre y poco saludable desarrollo de nuestros pueblos, la pobreza y el gobierno pesimamente administrado ha generado en los latinos ese indeseado malestar que conlleva al escepticismo. Puesto que el preponderante ha sido la “dependencia” de las grandes potencias es importante el desarrollo de Latinoamérica en todos sus aspectos.
2) LA DESIDIA Y LA NECESIDAD DE UNA VERDADERA DEMOCRACIA
Recordemos el término Democracia, Demos: pueblo, Kratos: gobierno Democracia se ha convertido en el eufemismo para referirse a un estado que parcializa o limita el bienestar del individuo, a un gobierno o unos sectores que obedecen a intereses particulares y no colectivos, con un grado de libertad controlada. La desidia ciudadana, la involuntad, en otras palabras un gobierno proactivo la participación de la gente para decidir los cambios, las instituciones, su legislación,, ha sido relegada a la “libre elección” de dirigentes, dejando de plano la necesaria participación del pueblo en los asuntos del estado, lo que generado “desidia participativa” (No actuar, no protestar) y la abstención (No participar en la política) La mayoría de gobiernos en todas las épocas, en todos los estados, si bien no han coartado al ciudadano totalmente el derecho a participar ha logrado mediante mecanismos sistemáticos como la desinformación, la mala legislación, la vulneración de los derechos y la obstrucción del derecho y el autoritarismo entre otros, aprovechando estados del sentir colectivo como el miedo, la incertidumbre y como no, la ignorancia. han sembrado en las personas el escepticismo logrando aislar su participación en el trabajo y las decisiones de cada país.
3) COMPROMISO EN EL PUEBLO LATINOAMERICANO
La desidia puede vencerse siempre y cuando se acabe con el escepticismo. Si una comunidad, un pueblo, una nación adquiere compromiso y se atreve no solo a cuestionar válidamente sino a encontrar soluciones y participar, darán resultados satisfactorios. El compromiso nace de cada individuo y es algo que a todos compete, tanto ricos como pobres debemos comprometernos a cambiar y mejorar el entorno social, dejando atrás viejos recelos con justicia, el compromiso no debes ser con el estado si no con la gente misma, el estado solo debe ser veedor e incentivador de la participación en el proceso.
Solo entendiendo y buscando asimismo las raíces del escepticismo latinoamericano (El mismo que lo ha llevado a ser parte del “tercer mundo” durante muchos años) nuestro continente rico en cultura y recursos encontrara su unidad y desarrollo utópico lo llevara a la altura de las grandes potencias mundiales.
El objetivo de este trabajo es dilucidar cada día una reflexión acerca de las multiples problemáticas de nuestro pueblo Latinoamericano con el alto propósito de encontrar soluciones reales, basadas en el pensamiento,la experiencia y el estudio de aquellos que se interesen por dar una luz para nuevos caminos y enfrentar los desafios que necesitamos los Latinoamericanos para salir de esa condición eufemística de "Paises en vías de desarrollo".
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